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sábado, 3 de agosto de 2013

Grandstand Scramble Tabletop 1982

El mundo de las Tabletop siempre me ha fascinado desde que era un crío. Mas aún si éstas eran VFD.
Las Tabletop son consolas pseudo portátiles con forma de arcade, en algunas ocasiones con forma de ordenador de sobremesa(con un diseño acorde a su época).

De niño siempre me fascinaron porque los salones recreativos estaban de moda y aunque la Super Nintendo y la Mega Drive estaban en todo lo alto, los recreativos seguían teniendo su publico y seguían siendo superiores a las consolas de sobremesa. Las Tabletop fueron en declive en los noventa, pero te hacían sentir que tenías los salones recreativos en casa con su forma.

A día de hoy siguen siendo caras y raras de ver, especialmente algunas Coleco y las de Nintendo, pero hace poco tuve la suerte de dar con una por Internet a un precio casi ridículo una Scramble de Grandstand(Epoch). La consola estaba muy arañada, el joystick no funcionaba si pulsábamos arriba y tenía la pantalla llena de arañazos, dos de ellos muy profundos como si alguien hubiese clavado literalmente la punta de una llave.


Pues bien, abrí la consola como vimos hace poco, solucioné el problema con el joystick y pulí la pantalla eliminando al 100% los arañazos, incluidos los terribles "picotazos". Aún me falta rellenar y alisar algunos golpes de su
carcasa y repintar con los colores originales para dejarla como nueva, pero aquí está.


Las consolas VFD tienen un algo especial que no se describir. Son realmente simples y al igual que las LCD están basadas en las calculadoras VFD, las cuales me encantan también. Siempre me han gustado las VFD, porque a diferencia de las LCD, podías jugar en la oscuridad y tienes esa sensación de estar en unos recreativos de principios de los ochenta.

Grandstand es una marca Británica, que distribuía las consolas de Tomy y Epoch para el mercado Inglés. Por aquí se ven muchas en los mercadillos y la gente que conozco la recuerda rápidamente cuando la ve.

Básicamente es un mata mata de toda la vida. Un mata marcianitos de libro, sin historia ni objetivo detrás de todo. Simplemente somos una nave que recorre dificilísimos niveles y que mata a  todo lo que se mueve para sobrevivir y acumular puntos.

Para llevar a cabo nuestra misión tenemos un joystick al mas puro estilo Arcade y un par de enormes botones de acción. Con uno lanzamos bombas y con el otro usamos el láser. Pero estamos ante un VFD y aquí los movimientos han de ser lentos y acompasados con los disparos, pues la máquina no puede procesar toda la acción a la vez. Por tanto no podemos disparar mientras nos movemos y lanzamos bombas, todo funciona paso a paso, si nos movemos no podemos disparar, si estamos disparando no nos podremos mover hasta que el disparo no haya sido realizado. Todo esto es por las limitaciones de la propia máquina, pero dota al juego de una dificultad especial.


Los niveles no siempre son los mismos, al ser algo mas complejo que un LCD, en algunos niveles, tendremos que matar a unas naves nodrizas que lanzan otras naves que nos disparan, en otros niveles haremos lo mismo pero con algunas barreras que irán apareciendo mientras vamos volando, en otros niveles, una única nave huirá mientras nos dispara, entre objetos que nos harán la vida imposible para acertar el disparo y en otros niveles simplemente tendremos que volar esquivando meteoritos. Todo ésto con algunos enemigos que desde tierra no harán la vida imposible y que tendremos que mantener a raya con las bombas.


La consola en sí pesa poco hasta que le ponemos las cuatro pilas R14 que necesita para funcionar. También cuenta con una toma de corriente la cual uso obviamente por el ahorro de baterías que supone.



Su forma trata de imitar a una Arcade o un Bartop y resulta bastante cómoda si la ponemos en una mesa. Unas pegatinas con efecto metal pulido nos decoran el cuadro de mandos y el borde de la pantalla, son de gran calidad, simplemente hay que ver su estado tras 31 años





El panel de control es muy simple, tenemos un pequeño joystick que en realidad es una cruceta de cuatro direcciones.



Un par de botones de acción que funcionan con un muelle en su interior y que al tacto recuerdan a los de las máquinas recreativas.


En la parte central tenemos un botón de encendido y el de Start.


Te estarás preguntando donde está el botón del sonido, pues bien, no tiene. Ésto es uno de los grandes lastres de esta maquina y es que el sonido, es realmente estridente, llegando a resultar molesto. Se oye tremendamente alto y es imposible desconectarlo o regularlo si no es cortando los cables del altavoz. Para colmo, cada vez que produce un sonido(por ejemplo cuando disparamos el láser) el VFD se apaga mientras suena y ésto convierte la jugabilidad en algo tedioso en ocasiones, aunque tras un rato jugando, uno se acostumbra al parpadeo y no se da ni cuenta.

En mi caso, voy a colocar un pequeño interruptor por la parte trasera, cerca de la tapa de las baterías, donde no altere mucho el diseño original de la maquina. Me gusta jugar de noche y no quiero despertar a nadie con el láser ochentero.

Poco mas se puede decir de ésta Tabletop, a mi me encanta, me divierte y me crispa a partes iguales, por su sonido y su dificultad. La dificultad en ocasiones llega a ser irritante pero la agradezco ya que últimamente vivimos una época en la que los videojuegos están sembrados de trucos, ayudas, tutoriales y que en ocasiones parecen estar hechos para verlos casi sin jugar. Poco a poco quiero ir consiguiendo mas Tabletop para hacer un mini salón recreativo con todos estos dinosaurios que te hacen sentir como un niño en cuanto agarras los mandos y te iluminan la cara con su pantalla VFD.


Si quieres ver este precioso tabletop en movimiento aquí te dejo el vídeo review que hicimos en Retrolocatis:



La recomiendo a todos los que vivieron su época dorada o a los que eran unos niños que ansiaban tener una y tenían que tirar de LCD porque era más baratos.



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