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domingo, 9 de febrero de 2014

Tomy Atomic Pinball 1979

Los pinball... hay los flippers. Esas maquinitas impresionantes que afortunadamente conocí durante mi infancia y sí, digo afortunadamente porque hoy en día parecen tan extintos y olvidados como, los beeper, Fido Dido o los walkman. Adoro los pinball, esas enormes mesas inclinadas, con infinidad de rincones curiosos en su interior. Creados muchos de ellos casi artesanalmente. Mesas llenas de curiosidades, secretos, frustraciones, golpes, lucecitas parpadeantes y rodamientos cromados.

Afortunadamente viví parte de la vida de estas maquinas, aunque fuese su parte final. Eran padres por unas y otras cosas, de las maquinas arcades. Han llegado a formar parte de los propios videojuegos como en el maravilloso Pinball Fantasies para Amiga, una de sus primeras incursiones y un juego bien recordado, sobre todo por su mesa del payaso.

Para los nostálgicos no es fácil volver a tener uno entre manos. Quedan pocos sitios donde poder jugar con uno y si tratamos de traerlos a casa tendremos que desembolsar una buena suma de dinero para comprarlo, otra para transportarlo y otra para arreglarlo, aparte queda el sitio que ocupan y su mantenimiento.

Hoy en día podemos hacernos con "uno de juguete" lo pongo entre comillas, porque los de juguete  de hoy en día tienen una calidad que puede ponerse en entredicho y no alcanzan a ser lo que realmente son. Ni tan siquiera rebotadores tienen. En cambio a finales de los años 70's en 1979 para ser más exactos, la compañía Tomy(que nos brindaría al poco tiempo joyas como las Tomy Tronic 3D o el Tricky Ball) lanzó al mercado un pinball de juguete que era un pinball de verdad.


Estamos hablando de un pinball, pequeño, manejable, asequible y robusto. Un pinball en el que tenemos luz, sonido y los rebotadores son funcionales. Con un sistema de puntos mecánico un pequeño altavoz y una bombilla, todo puede parecer muy simple hasta que abrimos y vemos que dentro no simplemente hay
una plancha metálica a modo de mesa.

La versión de 1979 tenía todo el plástico pintado de blanco.
Un ingenioso mecanismo propulsado por un enorme y ralentizado motor gracias a un inteligente sistema de reductoras, consigue la magia de que nuestros rebotadores funcionen como lo harían los de un pinball de verdad. Podéis ver esto mas extensamente AQUÍ.

El "juguete" se comercializó hasta mediados de los noventa y está claro por qué. Es endiabladamente divertido y viciante. Solo cuenta con una bola, pero el sonido de la campana y la luz parpadeante, mientras nuestra bola toca los rebotadores y suma puntos a diestro y siniestro no tiene precio. Te transporta a otra época, una época ya olvidada y sigo sin entender el por qué.

Pero vamos a ver mas en detalle la mesa la cual no es más grande que un laptop actual. Nos encontramos con una mesa simple de tan solo cinco rebotadores, tres redondos y dos planos que son los únicos elementos que junto con los dos carriles superiores suman puntos en nuestro mecánico contador.

El tornillo que atraviesa la palabra pinball sujeta la base metálica al conjunto.
Es un auténtico estorbo para la bola pero puede ser divertido dejarlo.
Quitar el tornillo tampoco supone un problema, pues la base tampoco se moverá.


Los flipper están enfrentados uno contra el otro con un enorme muelle, pero al tacto no se nota, y da una buena sensación. Son lo suficientemente precisos para no hacernos fallar.


El tirador es ingenioso, pues tiene una pequeña ruleta a su lado que permite entrar la bola tres veces y no más, obligándote a resetear la partida(y siendo legales resetear el contador de puntos) para comenzar de nuevo. Todo ello obviamente a mano.


La base por la que nuestra cromada y pesada bola corre, no es de plástico. Toda la base es una lámina metálica de calidad. Con todos los dibujos impresos, nada de pegatinas. Al ser la base metálica y estar tan bien pulida la bola corre sin problemas, igual que lo haría en la mesa de pinball real. 


En cuanto a la parte superior/trasera, es en donde tenemos el contador mecánico. Poco puedo decir de él la verdad, hace su función.


Junto a él tenemos una pantalla de plástico de color rojo. Tras ella hay una pequeña bombilla que parpadea cada medio segundo. Esto lo hace automáticamente, no va al ritmo de la puntuación ni nada, simplemente está ahí haciendo bonito y parpadeando. Junto a la luz tenemos una serie de orificios. Tras éstos hay un aparatoso altavoz de cartón que simplemente reproduce pitidos similares a los de una pequeña campana, creados por transistores. Éstos sonidos sí van acompañados de los puntos que marquemos y son el alma del aparato.


En la parte superior tenemos un largo pulsador para poner el contador de puntos a cero y un pequeño botón tipo pasador que enciende el motor que da vida a los rebotadores.


Toda la mesa está cubierta por un plástico transparente bastante grueso y resistente a los arañazos pequeños. Por la parte de abajo tenemos un par de sorpresas. La primera es que los calzos o patas son regulables, por tanto no importa donde coloquemos la maquina, podemos dejarla nivelada.



La otra sorpresa es la que yo llamo "la puerta del garaje" Es una pequeña portezuela para que dejemos atrapada la única bola que tenemos en un hueco de la mesa. Así quedará todo más ordenado cuando lo guardemos todo.



Todo el mecanismo funciona con cuatro baterías tipo D, las gordas, las cuales mueven el motor con soltura y durante mucho tiempo(no se deciros cuanto, porque tengo la maquina desde hace meses y parecen eternas).


Por último por si alguien se pierde, una pegatina en su frontal nos informa de las normas de juego.


Pero... siempre hay un pero. El mecanismo hace un ruido endiablado, ensordecedor es la palabra. Podemos reducirlos poniendo un motor mas silencioso y engrasando bien todo el mecanismo pero el ruido en menor o mayor medida siempre estará ahí. Puede ser realmente desagradable y para colmo el sonido de la campana es aún mas ensordecedor, el cual tratar de camuflar el sonido del motor. Es cierto que después de un rato jugando te acabas acostumbrando, pero no dejas de oírlo y mientras juegas no puedes nada más que pensar en que posiblemente tu vecino esté planeando en como asesinarte por ello.


Pese a todo la maquina es toda una pequeña maravilla, toda una pieza de colección y algo que todo amante de los pinball debería tener o al menos probar. No es fácil ni barato dar con uno. En Internet se engordan los precios demasiado, sobre todo de otras versiones que aparecieron al poco tiempo y que son, si cabe, aún mas impresionantes como por ejemplo el Tomy American Pinball o el Astro Shooter.



Si se te da la oportunidad de hacerte con uno de estos tres modelos, no los dejes escapar, más aún si tu también eres amante de éste tipo de juegos. No te va a defraudar, las pilas duran siglos, el ruido es insoportable y las risas y piques que proporciona ya compensan el hacerse con uno. 


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2 comentarios :

  1. tengo el atomic pinball, el astro shooter y acabo de comprarme el american pinball, son una autentica maravilla, de los que ya no se hacen...

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    1. Hola qué tal Juan Castillo una pregunta tengo un Astro Shooter lo único que me falta es el eliminador no me podrías decir de cuantos volts lleva de antemano muchas gracias

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