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miércoles, 7 de mayo de 2014

El porqué me gusta tanto Game Boy

La gente que habitualmente me sigue sabe de mi amor por Game Boy. Es del sistema que más modelos colecciono y que pese a no tener una colección de juegos como la de muchos de vosotros, con sus respectivas cajas y demás, me hace estar bien orgulloso de ella.

Pese a que no fue mi primera consola, ni tampoco es una portátil tan impresionante como las actuales incluso estando desfasada en su tiempo, siendo muy inferior a sus competidoras en muchos sentidos. Tengo a la gruesa DMG un cariño especial.

Todo comenzó, cuando tan solo tenía ocho años y tras haber pasado por algunas maquinitas LCD incluyendo la famosa Brick Game o la Namco Galaga ya me volvía loco la Game Boy. La publicidad de la televisión, los sorteos y otras promociones en televisión, revistas(alguna incluso regalaba 1000 Game Boy) incluso promociones en cereales no eran las que me llamaban la atención. Lo que de verdad me vendía la Game Boy eran los suertudos que en el patio del colegio fardaban con ella mientras los demás seguíamos con el LCD. Era la época de la guerra entre Megadrive y Super Nintendo la cual por mucho que la pidiese, mis padres nunca me compraban. Pero en mis octavas navidades los Reyes se portaron. Una Game Boy DMG azul nueva estaba esperándome en el salón de mi casa.


Junto a ella un cartucho "piratilla" de 32 en 1. En aquel entonces no me importó no tener un juego original, tenia 32... bueno, tenía 22 y los demás repetidos, pero tenía varios títulos en un único cartucho. Eso era como un
sueño hecho realidad. Por fin dejaría de lado los LCD y jugaría al auténtico Tetris.



Aquel día de Reyes comencé a jugar a las siete de la mañana, pese a tener el ansiado Tetris el primer juego que "arranqué" fue Motocross Maniacs el cual me divierte y me pica como el primer día. Pese a la simpleza de sus gráficos y su gameplay me pareció curioso divertido y realmente desafiante. Recuerdo que jugué solo al Motocross unas tres horas seguidas antes de comenzar a probar otros juegos del cartucho. Por desgracia aquel día perdí la caja de Game Boy y la del juego. Mi madre lo vio como simple embalaje y dijo que más trastos no. A mis ocho años y a mis ojos puestos en la verdosa pantalla les importó poco ese detalle, hoy en día me arrepiento de no tener las cajas.


Tengo especial cariño a Game Boy en especial a ese modelo en ese color el cual conservo desde entonces con los achaques lógicos de la edad que ya tiene pero en perfecto funcionamiento. La tengo especial cariño porque tan solo ese cartucho de 32 en 1 y posteriormente el Pokemon edición rojo, fueron mis únicos cartuchos de Game Boy hasta que fue lanzada la primera Game Boy Advance, la cual relevó a mi Game Boy DMG, relegándola a la estantería.


Algunos no lo creerán pero es cierto, pasé siete años con tan solo esos dos cartuchos, los juegos de Game Boy eran caros y mis padres no entendían para que quería más si ya tenía 32 en un cartucho. El cartucho de 32 en 1 (el cual aún conservo) no era el típico cartucho pirata guarro, este contiene buenos títulos como Mickey Mouse IV, Terminator 2, Crazy Castle 2, Tasmania Story, Pitman, Mario & Ypshi, Space Invaders, Serpent, Klax, Trump Boy, Motocross Maniacs, Tennis, Penguin Land, Volley Fire, Alleyway, Loopz, Dr.Mario, Tetris, Flipull, World of Bowling, Battle City e Hyper Lode Runner. Durante siete años esos juegos y mi Pokemon rojo eran toda mi colección de Game Boy. Ni que decir que machaqué esos juegos, destripándolos y batiendo records, llegando a un manejo en algunos de ellos realmente enfermizo, tampoco eran pocas las llamadas que hacía al Club Nintendo preguntando trucos o la forma de continuar cuando me atascaba en un juego.


Pero no tener más juegos no significó que me perdiese el impresionante catálogo de Game Boy. El cartucho de 32 en 1 era como una llave que me abría las puertas a cualquier título. Tener tantos juegos en un único cartucho ponía los dientes largos a muchos niños en el patio del colegio. Por tanto durante esos siete años jugué a grandes títulos como Street Fighter, los Marios, Metroid o el muy bien recordado para mí Gargoyles, gracias al ancestral arte del trueque. Dejaba una semana el cartucho de 32 juegos a alguien y a cambio yo probaba alguno de los títulos originales. La mayoría de los niños se reían pues creían que salían ganando con el préstamo, yo tenía solo un juego y ellos 32, pero en realidad gracias a ese cartucho piratilla, pude jugar muchos de los grandes títulos que hoy por fin componen mi colección.



Con el paso de los años llegó Game Boy Pocket, me llamaba mucho la atención pero sabía que no me la comprarían y la verdad como los juegos eran los mismos no la presté mucho interés. Recuerdo que un día en un recreo con la consola recién lanzada al mercado pude probarla gracias a un amigo. El juego en cuestión fue Killer Instinct. Recuerdo la nitidez de esa pantalla, era preciosa.

Después llegó Game Boy Color y volví a babear con las que veía en el colegio. Afortunadamente muchos de los juegos que salían para Game Boy Color(sobre todo al principio) eran compatibles con Game Boy(los cartuchos negros) por tanto mi estrategia de trueque con el sobado 32 en 1 seguía dando sus frutos. La Game Boy Color la consiguió mi hermano pequeño junto a Asterix y Star Wars episode one racer. Por tanto pese a que yo seguía con mi DMG, pude probar algunos juegos exclusivos de la Color.


Llegaron las navidades del año que salió Nintendo 64 yo obtuve una con el Mario 64 y desde entonces los juegos fueron llegando con el paso del tiempo, pero siempre a 64(tenía que elegir una y la 64 era nueva generación). Mi Game Boy continuó con su sequía, pero a ésta puso remedio Pokemon. La edición roja fue la que yo elegí y mi hermano se quedó con la azul. Los últimos años de mi DMG antes de pasarme al primer modelo de Advance fueron gloriosos con el Pokemon. Un solo juego consiguió que me olvidase del 32 en 1 por mucho tiempo. Pokemon era toda una fiebre, me atrevería a decir que mucho más de lo que es hoy en día. Las batallas mediante el cable link y la clonación de Pokemon tirando del cable en medio de la transferencia de datos eran una constante. Mas tarde llegó la edición Plata que no hizo más que alargar mi vida Pokemaníaca.


Nunca me he divertido tanto y he echado tantas horas con una portátil como con Game Boy. Se que muchos tendrán historias similares, más relacionadas con Game Boy Color, SP, Game Gear u otras máquinas de otras marcas. La mía fue con la gorda DMG azul marino. El simple cartucho pirata, el Pokemon rojo y todos los juegos que jugué a base de trueques, me marcaron como jugador.

Hoy en día soy el jugador que soy, tengo la colección que tengo, amo ésta industria y me formo como desarrollador por aquella primera partida al Motocross Maniacs y todas las partidas posteriores durante esos siete años siguientes. Es cierto que muchos juegos de otras maquinas me han marcado, como Zelda Ocarina of Time, Mario 64, Age of Empires, Broken Sword, incluso otros menos conocidos como Caesar III, Screamer Rally, Jazz Jackrabbit o Treasure Trap. Pero la pasión como tal comenzó con la DMG.

Es por ello por lo que me gusta tanto Game Boy, esa Game Boy que cumplía el pasado mes 25 años.
Me gusta por los días de vicios, lloros y frustraciones con la (en ocasiones) absurda alta dificultad de algunos juegos como el Jurassic Park o Star Wars. Me gustó tener solo un cartucho, pues me permitió exprimir cada juego como si lo estrenase cada día y me abrió las puertas al trueque fácil y así poder catar uno de los mejores catálogos de la industria. Me gustó y gusta su forma vertical pese a ser grande y pesada, ninguna otra portátil se ha adaptado tan bien a mis manos y me ha resultado tan cómoda como esa y Game Boy Color.


Como todos los que vivimos aquella época tengo innumerables anécdotas con la maquina. Jugar con una linterna en la boca para ver de noche mientras todos creían que dormía. Caerse al suelo mil veces y volver a encender como si nada, sin un solo rasguño. Desgastar las letras A y B por el uso extremo. Recuerdo lo caras que eran las jodias pilas AA y como todos reservábamos batería jugando con el volumen quitado. Practicamente jugué casi todos los juegos con el volumen al mínimo por ese detalle.


Cosas como soplar los cartuchos para que arrancasen y si aún se veía corrupta la palabra Nintendo en la pantalla soplar de nuevo y dar unos toquecitos al cartucho contra la rodilla, era un truco que nunca fallaba. La hoja llena de passwords que guardaba entre las pilas y la tapa de las batería, hoja que al tiempo paso a ser una libreta. El típico gracioso que llegaba y te apagaba la consola para hacer la gracia en medio de una partida, las partidas multijugador con el cable link, jugar bajo un flexo hasta que dolía el cuello o el "pierde pasa" son solo algunas de las anécdotas que tengo con la consolita.


Es por todo ésto por lo que me gusta tanto Game Boy. Es simplemente mi opinión y mi historia con ella, una historia de miles que hay por todo el mundo de niños y no tan niños que vivimos esa loca época de los gráficos 2D y la rivalidad brutal entre Sega y Erbe/Nintendo(en España). Esa época de la Game Boy en el bolsillo trasero del pantalón, esa época de "eres un fenómeno".

A día de hoy sigo jugando con mi Game Boy. Prácticamente cada día me echo alguna partida en mi Game Boy Color con la modificación de luz frontal. El país en el que vivo me permite comprar barato muchos de aquellos juegos que en su día jugué gracias a los trueques. Poco a poco me estoy haciendo con los cartuchos originales que el 32 en 1 incluía y a el cual echo alguna partida de vez en cuando para recordar viejos tiempos.



Para muchos Game Boy fue una buena época, una época diferente sin DLC's sin juego online ni redes sociales. Para otros fue una risa en comparación con su Lynx, Game Gear o TurboExpress. Para mí es una época que sigue muy viva en mi vida. Gracias al blog con los tutoriales, a la creación de portadas para cassette que muchos me pedís y a la compra de muchos cartuchos de juegos que no pude jugar en su época.

Es mi opinión personal y lo digo con una PSVita en una mano y una 3DS en la otra, pero en mi opinión Game Boy(con permiso de GBA SP) es la mejor portátil que tengo y que Nintendo ha creado.

y... ¿para ti como fue la época Game Boy? ¿como fue tu primer día con la consola?


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4 comentarios :

  1. Que buenos tiempos aquellos. Aún conservo el cable link de mi GB ladrillo junto a la consola ya amarillenta y magullada de tantos trotes, idas y venidas. Los enfrentamientos con pokemon eran diarios: torneos, clonaciones de Mew, el famoso MISSINGNO...

    También me la regalaron cuando tenía 8 años, y es una consola que jamás he abandonado más de 3 o 4 meses. Sin embargo la Pocket nunca me hizo gracia en su día, y ahora me tiene totalmente enamorado los modelos de colores.

    Un saludo!

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  2. Como he comentado por Facebook, no puedo sentirme más identificado, en serio.

    En mi caso, mi Game Boy Color fue la primera consola que tuve con 11 años, solo conté con cuatro juegos y me sobraba la mitad. Pasé años jugando al Super Mario Bros. Deluxe y al Wario Land 3. Sobre todo a este último… En lugar de guardar mi colección, se la regalé a mi primillo (nos llevamos 13 años), que la cuida como oro en paño (la pantalla no tiene ni un rasguño, cosa que no pueden decir muchos). De hecho ambos seguimos jugando con ella cuando comemos juntos algunos días.

    Juego más a títulos de Game Boy que de PlayStation Portable en mi PSP con los emuladores de todas las portátiles antiguas de Nintendo (entre ellas Game Boy Advance por supuesto y también la rara Pokémon Mini de 8 bits). En mi PSP, mi segunda y última consola portátil hasta ahora, he jugado todos los títulos de Wario para las distintas Game Boy.

    El último que me estoy intentando pasar es el Wario Land 4 en modo súper difícil. Hacía tiempo que me lo pasé en modo normal y hace poco lo terminé en modo difícil. El modo súper difícil es un suplicio, pero me encanta.

    Que nos llamen hipsters, amantes de lo retro, nostálgicos, lo que quieran. Pero esto es lo que hay. xD

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  3. Impresionante y única. La gameboy también supuso para mi un comienzo brutal en el mundo de las consolas.
    Yo empezé con el port de Donkey Kong Land 3 en la pocket XD pero eso no me impidió disfrutar de los juegazos de antes de este. A día de hoy, la tengo aparcada con su caja transparente original que me llena de orgullo, pero tengo pendiente hacer algún chanchullo modificador con alguna para tener luz que me ilumine por las noches como haces tu SAC. Porque la DS solo me permite disfrutar hasta la era Advance y los emuladores de Psp pueden ayudar a quitar el mono, pero no es lo puto mismo!
    Sigo los pasos de muchos de vosotros, juego que veo de segunda mano que me recuerda a mi infancia o bien sé a ciencia cierta que es estupendo, termina en mi caja ordenada de cartuchos (tengo pendiente el tema de las carcasas de casete)
    Una abrazo a todos, coleccionistas de recuerdos!

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  4. La Game Boy fue mi primera consola. Ahorré durante meses para tenerla, sufrí ante la envidia de sólo tener un cartucho durante un tiempo, pues en mi pueblo casi nadie tenía la Game Boy, destrocé pilas pasandome una y otra vez el Donkey Kong Land, miraba las capturas de pantalla de las revistas con hambre de juegos nuevos, desgasté los botones de la cruceta... Creo que todo eso lo hemos sentido todos. Ahora creo que quien más quien menos tiene más de una Game Boy, pero la primera que tuvo siempre tiene un hueco especial en la colección, una consola a la que siempre se vuelve, la que nunca se queda vacía ni de juegos ni de pilas, pues es como un primer amor, un recuerdo, es una constante en nuestra experiencia vita.
    Muy buen artículo. Que los 25 años d la Game Boy sean solo el principio, que siempre haya un buen recuerdo de un cartucho, de un nivel, de un salto en nuestras memorias.

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